jueves, 10 de junio de 2010

GUAYQUIRARO - OCTUBRE 2003 (ENTRE RIOS)

Salida de pesca familiar cien por ciento. ¿Dónde? A un complejo de cabañas ubicado en el medio del campo, justo en el límite entre las provincias de Entre Ríos y Corrientes, pero del lado entrerriano. Hicimos medio día de pesca embarcada para empezar. Acá estamos con Melina esperando algún pique importante:

Y no vino gran cosa, sólo palometas, boguitas, manguruyúes y patíes. Al menos, para entretenerse un rato está muy bien. Mi mamá, como pueden ver, no se hizo mucho drama por la falta de pique.


Sin embargo, cabe destacar este doradito pescado por Meli, de costa cuando paramos para el almuerzo.
Al día siguiente, nos quedamos pescando cerca de las cabañas, sobre el arroyo Curupí y, paradójicamente, hicimos mejor pesca que de embarcados.
En esta foto Flavia captó justo el momento en que me cerró la boca la manduva al querer extraerle el anzuelo.
Tararira pescada por Meli y Flavia.
Palometa pescada por Meli.
Raya pescada por mí y exhibida por Meli.
Y cierro este informe con esa foto de Meli y Flavia pescando a orillas del arroyo Curupí.
Evidentemente, no hace falta agregar lo bien que la pasamos, porque las mismas fotos lo reflejan. Además de conocer un nuevo lugar de pesca y disfrutar de todo lo que el viaje implica, fue la ocasión para conocerla a Meli, algo muy lindo y muy importante para mí. Hermoso recuerdo.

ESQUINA - ENERO Y FEBRERO 2001 (CORRIENTES)

Muy pocas fotos y de mala calidad, pero son salidas que uno quiere comentar por lo que significaron en su momento.
En efecto, implicaron el descubrimiento de Esquina, ese paraíso de la pesca deportiva al sur de Corrientes, bendecido por el Gran Paraná y un maravilloso e infinito Delta en constante cambio.
Esta es la única foto que conservo del primer viaje. La sacó Flavia y fue un viaje que hice con ella y mi papá. El guía: Foncho, un groso sin dudas. Recuerdo que pescamos mucho, pero sólo conservo esta imagen de un lindo dorado que tuve la gracia de pescar yo.

Esta y las de abajo son del segundo viaje, que hice al mes siguiente con mi mamá y Flavia.
Increíble llevarla a mi vieja con sombrilla incluida, para que el sol no reviente su piel blanca.

En este segundo viaje lo tuvimos a Pedro, hermano de Foncho, como guía. Abajo, el momento sublime de la preparación y degustación de la fritanga de dorado en plena isla.


Realmente, de locos estas fotos, muy emotivas por cierto, por todo lo que encierran. Para mí, vivencias importantes con mi nucleo familiar y parte importante del aprendizaje de la pesca en el litoral.

EMPEDRADO - OCTUBRE 2002 Y 2003

Es un pena que disponga de tan pocas fotos de las dos primeras salidas de pesca a Empedrado. No lo puedo creer, pero bueno es lo que hay y quería compartirlo. Al menos hay algún dorado y algún surubí que muestran bien lo que este pesquero es capaz de ofrecer.
¡Esta es la pesca que me gusta!
La primera salida pescamos surubíes y la segunda dorados, probando a trolling y con carnada, mitad y mitad. Siempre buscando detrás de los cardúmenes de sábalos, de los cuales cada tanto sacábamos alguno, como el de la foto.

Dorados como el que muestra felizmente mi viejo eran comunes de sacar. Si mal no recuerdo, en la segunda salida, entre cuatro pescadores (Adrián, mi viejo, Armando y yo) sacamos cerca de 30 ejemplares entre los dos días de pesca.


Acá uno de los lindos que pude sacar yo: 9 kilos de pura potencia con mojarra cardenal Alfer de media agua.

Y acá, la mejor pieza que me dio Empedrado hasta el momento: un surubí pintado de alrededor de 35 kilos. ¡Increíble! Fue a trolling y vino "de boca" para mi alegría. La pelea fue brutal, creo que habré estado unos 40 minutos para izarlo. ¡Una bestia!

Acá junto al guía Javier, un baqueano de 18 años que nos guió de maravillas. En esta primera salida se dieron 7 surubíes, el más pequeño 10 kilos y el más grande este de 35 kilos.


Qué puedo decir de esto? Son experiencias que hay que vivirlas en carne propia para comprenderlas. Fueron dos salidas muy lejanas ya en el tiempo, pero muy cercanas en el corazón.

miércoles, 9 de junio de 2010

AROCENA - ENERO 2008 (SANTA FE)

Verano de 2008. Junto a mi mujer quise hacer un viaje económico y no muy lejano a algún pesquero desconocido. Gracias a una nota del Pato TV me decidí por visitar Arocena junto al guía Miguel Moyano.
Llegamos un día espléndido, con la sorpresa de no poder salir de mañana por problemas personales del guía. Mmmm...
Igual, por la tarde, pudimos concretar medio día de pesca. Fuimos hacia la costa de Diamante (Entre Ríos) en esta lanchita muy confortable.
Flavia le dijo a Miguel al subir a la lancha que pensaba sacar un surubí atigrado, porque surubí pintado ya había pescado en La Paz (Entre Ríos) un mes atrás. Había poco pique, algo de bagre y patí chico. Y a media tarde ¿qué le picó a mi mujer?

¡Nadie lo podía creer!

Nos fuimos a bañar y a cenar temprano, para encarar el segundo día con todo.

El segundo día pescamos más cerca, en la laguna de Coronda, día espectacular a puro dorado:

Sacamos cerca de 30 dorados medianos con trozos de anguilas como carnada, con portes interesantes.

Por supuesto, mucho calor, pero mucha alegría al mismo tiempo, por la espectacular jornada que estabamos pasando.

Las fotos hablan sólas:

Y de yapa, cuando ya atardecía y pegábamos la vuelta, salió este cachorrito precioso, para poner el broche de oro a un viaje que nunca olvidaré...

... por la pesca, por el lugar y por la compañía de mi amor.

PASO DE LA PATRIA - MARZO Y ABRIL 2002 (CORRIENTES)

Material viejo.
Pocas fotos de la cámara a rollo, pero dignas de ser subidas acá.
Son unos poquitos recuerdos de dos viajes casi pegaditos a Paso de la Patria, uno en companía de Adrián y otro en compañía de mi viejo.
Acá estoy en la entrada de Don Julián, las famosas cabañas precursoras en el Paso.

Abajo mi viejo muestra el pescado que más le gusta: un surubí pescado con carnada. Recuerdo que el chino, nuestro guía, insistía en el uso de señuelos a trolling y nosotros no queríamos saber nada. Qué gil, por favor, qué ignorante!


Acá la clásica palometa, el pez menos deseado del litoral, en una foto tan lejana que si no existiera, juraría que esto nunca ocurrió.

Y éste grandote que está conmigo en la foto de abajo es el chino, quien ofició de guía en ambas salidas.

El dorado que tengo en las manos es el más grande que pesqué hasta el momento en mis 36 años de vida: acusó en la balanza un poquito más de 11 kilos. Fue pescado en la modalidad a la espera, con morena y plomo pasante de 40 gramos, en buena profundidad con fondo de piedra. Caña Eagle Claw 2,10 mts de un tramo y reel rotativo Okuma cargado con 200 metros de nylon del 0.40. Dio un sólo salto, el resto corridas y cabezazos. No me lo olvido más.



Arriba la foto de rigor con Adrián y el doradazo.
Abajo el negro con un pacú de buen porte pescado de noche por un compañero de excursión de costa con granos de maíz mientras buscaba bogas.

Fueron dos viajes delirantes que hoy ni por error los volvería hacer. Fueron hechos en excursión con gente que ya ni recuerdo quiénes eran. Viajamos en una combi cerca de 14 horas de ida y otras tantas de vuelta. Creo que tanto mi viejo como Adrián me siguen puteando hoy por semejante tortura.
Recuerdo que fuimos a lo del Gauchito Gil en Mercedes, que otra noche paseamos y cenamos en Corrientes Capital, que conocimos a Guillermo Formoso, un eximio pescador y mejor personaje, en fin, esto y un montón de cosas que mi memoria ya habrá borrado.
¡Locuras de la pesca!

ESQUINA - SEPTIEMBRE 2009 (CORRIENTES)

Adrián, mi viejo y yo encaramos este viaje a Esquina, ese paraíso de la pesca deportiva en el sur de Corrientes.
Fue mi sexta visita, aunque esta vez con un guía muy profesional, Fabián Marquez:
Muy reconocido en los medios especializados, Fabián tiene bien ganada su fama.
Innovó con la pesca a trolling en el Paraná Medio y esa fue la modalidad con la que empezamos a pescar doraditos, como este chiquilín que muestro acá:

Los mejores portes esta vez le tocaron al negro Adrián, a quien se le escapó un doradazo de cerca de 10 kilos, que dio un salto tan bello que habría que pintar un cuadro con esa imagen grabada en nuestras retinas. El mejor salto de dorado que vi en mi vida.


Acá mi viejo, con un poco menos de suerte, pero con otro lindo ejemplar:

Y yo con otro medianito, con señuelo Alfer Banana de media agua:


Y la mejor pieza de dorado, para Adrián con señuelo NG violeta:



Con carnada, increíblemente, no salía nada.

Sólamente y, gracias a Dios, tuve un pique que pude concretar con este hermoso atigrado, que terminó en una gratificante fritanga en la isla al mediodía.



En suma, dos días increíbles, que dieron por resultado 7 dorados y 1 surubí.

Muy lindo "El Montecito", lugar donde paramos, excelente la atención de Fabián y de su mujer.

Volveremos algún día, Dios mediante, sin dudas.

martes, 8 de junio de 2010

EMPEDRADO - AGOSTO 2009 (CORRIENTES)

Dos años después de extrañar mucho, volvimos a "La Perla del Paraná", siempre con los servicios del Cordobés, como las tres visitas anteriores.

Después de más de 10 horas de viaje, llegamos a las cabañas y desayunamos rápidamente. Nos abastecimos en un autoservicio camino al embarcadero y directo a la lancha, donde nos esperaba Keko, nuestro guía.

Realmente, merece la foto de tapa, por decirlo así, porque gracias a él, no sólo pescamos lo que pescamos, sino que la pasamos genial en todo sentido, sobre todo como grupo humano.

Vayamos a la pesca. Las primeras cepilladas a trolling dieron por resultado tres armados tan feos que no merecen tener su foto aquí.

Pero, luego de cambiar de lugar y tras varios intentos, apareció el primer dorado:

Quién lo sacó? Adrián.

Después vino el turno del debutante en el litoral: mi querido amigo de la A.A.P: Maxi Giusse.

Y vendría el segundo de Adrián, más lindo que el anterior. Yo miraba todo desde afuera.

Y ni que hablar de este otro "doradito" de Maxi, disminutivo que llevó al enojo de mi amigo.
Creo que estaba tan caliente por no haber sacado un pescado, que nada me parecía bien. Y si bien ahora lo recuerdo con alegría y nostalgia, en ese momento Maxi se calentó feo y con razón.

Pero no estaba todo perdido para mí.
Llegó durante el segundo día de pesca el momento del milagro.
Resulta que el señuelo amarillo y rojo de Adrián, que se puede ver perfectamente en la primera foto de este informe, se había enganchado un montón de veces en los palos que duermen en el fondo del Paraná. Y todas las veces zafó, sólo o con la ayuda de Keko.
Pero esta vez se había enganchado feo. En ese momento y gracias a los efectos de la cerveza, se me ocurrió lo siguiente: saqué un billete de 50 pesos y le propuse a Adrián comprárselo a ese precio, si es que Keko lo hacía zafar de la tranca. Adrián aceptó y con mucha habilidad, Keko lo zafó.
Ahí nomás puse el flamante artificial en el mosquetón de mi línea y Adrián, que es un señor, le regaló a Keko los 50 pesos.
En las próximas horas de la tarde sacaría tres dorados espectaculares con ese muñeco amarillito:

Este primero de 4 kilos y medio aproximadamente.

Este segundo de 5 kilos y medio aproximadamente.

Y este tercero de más de 7 kilos de pura potencia.
Estaba hecho un loco de la alegría.
Pero eso no fue todo, en las pasadas que hicimos con señuelos de profundidad buscando el surubí, pude clavar este hermoso cachorro pintado, la frutilla del postre:

Conclusión: de nada a todo. Una pesca milagrosa y extraordinaria.

Esta experiencia me dejó mucho por pensar sobre cómo afrontar la adversidad en este tipo de salidas y sobre por qué a veces no puedo con la ansiedad y el fracaso.

Es decir, hay mucho por aprender, más sobre cuestiones humanas que sobre técnicas de pesca.

Un lujo este viaje: lo pagaría una y mil veces. Por la pesca, por Keko, por Empedrado y, sobretodo, por Adrián y Maxi, mis dos grandes amigos.